CON MÓNICA GALLO & ISRA CALZADO LÓPEZ
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lunes, 4 de febrero de 2008

"LA SOLEDAD" SE ALZA CONTRA PRONÓSTICO CON EL GOYA A LA MEJOR PELÍCULA


Fue una gala correcta, incluso frívola en algunos momentos, en cuanto a factura y aspecto formal. Ellas, todas muy guapas, con lujosos vestidos y peinados espectaculares; ellos, más heterogéneos, desde las chaquetas de pana y las zapatillas deportivas hasta los trajes de etiqueta y pajarita.
Todo muy lineal, muy austero, como viene siendo habitual cada año. Por eso a algunos nos sorprende que aún la llamen "la fiesta del cine español", donde no hay lugar para la improvisación ni el chascarrillo. Incluso la mayoría de las dedicatorias fueron una concatenación de clásicos agradecimientos a padres, hijos, amigos... aunque hubo dos notas de color: Julio Fernández, productor de NOCTURNA -Mejor Largometraje de Animación- , lanzó un llamamiento a políticos y autoridades contra el cáncer de la piratería, y el veterano José Luis Alcaine quiso agradecer su premio recordando de memoria, con nombres y apellidos, a cada una de LAS 13 ROSAS.

Curiosamente, si algo rompió los convencionalismos de la vigesimosegunda edición de los Goya fue, precisamente, el reparto de los premios gordos. EL ORFANATO, como era de esperar, acaparó en cuanto a número de cabezones cosechados, con cinco premios menores -Dirección de Producción, Dirección Artística, Maquillaje y Peluquería, Sonido y Efectos Especiales- y otros dos de mayor calado -Guión Original para Sergio G. Sánchez y Dirección Novel para J. A. Bayona- ; LAS 13 ROSAS se hizo con cuatro -Actor de Reparto para José Manuel Cervino; Fotografía para Alcaine; Música Original para Roque Baños; y Vestuario para Lena Mossum- ; y SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS hubo de conformarse con dos, aunque de peso -Actriz Protagonista para Maribel Verdú y Actriz de Reparto para Amparo Baró- .
Pero sin duda el pelotazo lo dio Jaime Rosales con LA SOLEDAD, sin duda la cenicienta del grupo, la que menos nombre y peso publicitario traía. Un film que se estrenó con apenas 30 copias en todo el país allá por el lejano mes de junio y que se llevó las tres estatuillas a las que aspiraba: Película, Director y Actor Revelación -José Luis Torrijo- .

Sorprendentes, aunque quizá algo más esperados, fueron también los premios al Mejor Actor Protagonista -Alberto San Juan por BAJO LAS ESTRELLAS- y a la Mejor Actriz Revelación -Manuela Velasco por [REC]-. Sorprendente también fue la propuesta que hizo José Corbacho, maestro de ceremonias a los políticos presentes: el "chequecine", una paga de 400 euros a cada ciudadano que vaya a ver una película española. Pero sin duda lo más sorprendente, a la par que emotivo, fue ver al siempre locuaz Alfredo Landa, Goya de Honor, trabarse y quedarse sin palabras, completamente bloqueado y emocionado.

En definitiva, una gala, la número 22, que para la posteridad tan sólo dejará en el recuerdo ese bonito sueño de que películas menores -en cuanto a presupuesto- y con menos caché mediático, pero igualmente talentosas, pueden alzarse campeonas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este es el primer año que ni me he molestado en ver los Goya. Soy más de Óscar, y me voy a explicar.

Reconozco que los Óscar son más frívolos, y en cuanto a reparto de premios, llevo mucho tiempo diciendo que desde hace años no se basan en verdaderos méritos de los filmes, sino en la promoción que necesita la película en cada momento (¿cuántas nominaciones tiene una película que se haya estrenado en julio, por buena que sea?). Pero como gala para ver durante unas horas, resulta bastante más apetecible.

¿Por? Porque ahí donde los españoles nos limitamos a recoger premios, dar las gracias y poner un descanso de quince minutos cada media hora (¿cómo lo aguantan los que van allí?), en los Óscar sí te montan un verdadero show.

Sin tantos descansos publicitarios, con las actuaciones de las mejores canciones y bandas sonoras en directo, con la participación de humoristas destacados en Hollywood...

Serán seguramente más frívolos y más falsos... pero es un espectáculo. Que esa será siempre la diferencia entre el cine yankee y el nuestro: ellos saben hacer un espectáculo. Nosotros no, nosotros nos consideramos ARTISTAS y ya que estamos, PENSADORES y filósofos de la sociedad (¿a santo de qué vino lo de Alberto San Juan?).

Es mi opinión.

Scumm