CON MÓNICA GALLO & ISRA CALZADO LÓPEZ
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miércoles, 20 de mayo de 2009

EL CÓDIGO LANGDON: TROPEZAR DOS VECES EN LA MISMA PIEDRA

por ISRA CALZADO LÓPEZ.

Hace unos años, un novela bastante interesante a la par que intrascendente escrita por un tal Dan Brown, EL CÓDIGO DA VINCI, rompió todos los récords de ventas a nivel planetario, y Hollywood no tardó en devorarlo para su inminente adaptación a la gran pantalla. El ex-niño prodigio de la interpretación Ron Howard -un director bastante irregular que alterna títulos de éxito con otros olvidables y ya olvidados- fue el que se llevó el gato al agua contando para ello con uno de los repartos más golosos del verano de 2006.

Ahora, vuelve el personaje protagonista de aquella historia que hacía -pretendía- hacer temblar los cimientos de la religión católica con una argumentación plausible -¿y si Jesús no hubiese muerto en la cruz y su descendencia llegara hasta nuestros días?- pero apoyada en inverosímiles teorías que mezclaba tradiciones cristianas, mitos paganos, leyendas templarias y Dios sabe qué más. Cosas del cine, ÁNGELES Y DEMONIOS -nada que ver con la trilogía THE PROPHECY, protagonizada por Christopher Walken, cuyo título español coincide- fue escrito y publicado antes que EL CÓDIGO DA VINCI -nadie se había fijado en este libreto ni en su autor hasta que aquél empezó a recaudar cifras millonarias- pero aquí se presenta como una secuela al uso, donde el doctor Robert Langdon -de nuevo Tom Hanks- acude al Vaticano para resolver unos extraños crímenes, aparentemente cometidos por una ancestral secta, los Illuminati.

En esta nueva entrega no faltan enigmas, carreras, persecuciones, misterio y asesinatos, mientras nos llevan de turismo frenético por la ciudad de Rómulo y Remo. Un buen planteamiento, entretenido, y además bien desarrollado. El problema es que ni el director ni sus guionistas han sabido rematar la faena como es debido, castigando al espectador con un final tramposo, inverosímil y, lo que es peor, demasiado evidente. En pocas palabras, aquél que tenga dos dedos de frente -o haya visto algún thriller de calidad en su vida- destapará demasiado pronto el pastel, con lo que el último tercio de proyección ni entretiene ni se disfruta.

No hablemos ya otros fallos que son de risa -eso de lanzarse de cabeza a una fuente...- o demasiado habituales en el cine americano -pero, ¿por qué los personajes romanos no hablan en italiano entre ellos?-; al menos, en ÁNGELES Y DEMONIOS no se pierden en interminaaaaaaaaaables diálogos ni en insulsos y estériles flashbacks que poco o nada aportaban a la narración -verdadero Talón de Aquiles de su predecesora- , pero aún siendo más entretenida que aquélla, parece haber sido simplemente concebida con la idea de intentar polemizar con la Iglesia -aunque algunos diálogos en boca de Ewan McGregor son de lo más pro-católico- . Craso error: su pecado ha sido olvidarse del espectador y, encima, sólo han recibido la callada por respuesta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Todavia no sé cuál es exactamente la parte de la película que pretende polemizar con la Iglesia...