CON MÓNICA GALLO & ISRA CALZADO LÓPEZ
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miércoles, 7 de enero de 2009

2008: AÑO DE LUCES Y SOMBRAS

Sin lugar a dudas, 2008 quedará marcado en el particular anuario de ESTO ES ESPECTÁCULO (echando un vistazo a las películas que nosotros hemos tenido ocasión de ver entre el 1 de enero y el 31 de diciembre: es decir, que no están todas las que están pero sí son todas las que son) como un año de luces y sombras, con esperados títulos que no defraudaron, algunas gratas sorpresas y otros nombres propios que, por decirlo suavemente, prometían... algo (bastante) más.

El primero de estos nombres es, sin lugar a dudas, Indiana Jones. El genuino héroe desempolvaba el látigo y el sombrero, allá por el mes de mayo, tras casi dos décadas de ausencia. Como recordaréis, ya dimos buena cuenta en un reportaje especial (ver http://esto-es-espectaculo.blogspot.com/2008/05/vuelve-indy.html) donde analizábamos algunas de las claves de toda la saga y de este agridulce INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL.

Durante estos últimos doce meses, no sólo el triunvirato Spielberg-Lucas-Ford pareció estrellarse contra la opinión generalizada (lo que no fue obstáculo para hacer saltar la taquilla); de Tim Burton (SWEENEY TODD, EL BARBERO DIABÓLICO DE LA CALLE FLEET), M. Night Shyamalan (EL INCIDENTE) o Guillermo del Toro (HELLBOY II:: EL EJÉRCITO DORADO) esperábamos mucho más. Hablamos de tres cineastas con un indiscutible talento y estilo propios, que ya han firmado con letras de oro en el cine fantástico contemporáneo gracias a una imaginación visual y una narrativa cinematográfica que les distingue, y que si bien los dos primeros ya venían de sonoros batacazos (CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE y LA JOVEN DEL AGUA, respectivamente), quizá nos sorprendiera aún más cómo el autor de la genial EL LABERINTO DEL FAUNO había bajado tantos puntos antes de embarcarse en su próximo proyecto, EL HOBBITT.

A pesar de los pesares, Burton, Shyamalan y Del Toro pueden darse con un canto en los dientes; sus trabajos, aunque ciertamente decepcionantes, no han sido precisamente los más flojos del año. El jurado de ESTO ES ESPECTÁCULO (uséase, los individuos de la foto superior derecha) han decidido conceder este dudoso honor ex aequo a la italiana CAOS CALMO y a la norteamericana WANTED. SE BUSCA. La primera, por aburrir soberanamente al personal con una historia hueca, lenta, plomiza; la segunda, por absurda y fantasmona, lleno de tópicos y clichés vistos una y mil veces (no ya referencias, sino burdas copias a elementos que van desde MATRIX a EL IMPERIO CONTRAATACA). En ambos casos, el bostezo estuvo garantizado.

Cerca, muy cerca de tan baja puntuación se ha quedado otro de los pufos del año: 007 QUANTUM OF SOLACE. Después de que CASINO ROYALE nos dejara a propios y extraños boquiabiertos con una puesta al día tan oscura y violenta del mítico personaje que creara el escritor Ian Fleming, con esta secuela hemos podido comprobar que aquélla no fue sino un simple espejismo. Esta continuación (la primera de la serie) es entretenidilla, pero también insulsa, mareante y con un guión fuera de toda lógica o coherencia. En definitiva, una de las aventuras más prescindibles de Bond... James Bond.

2008 ha sido también el año de los superhéroes. Alguno de ellos volvía, como fue el caso del tenebroso hombre murciélago con al excelente EL CABALLERO OSCURO, donde sobresalía no sólo la puesta en escena de Christopher Nolan (como ya hiciera en la espléndida BATMAN BEGINS), sino el sobresaliente trabajo del malogrado Heath Ledger que le puede llevar a conseguir un Oscar a título póstumo gracias a su encarnación del villano de la función, Joker.

Además de Batman y Hellboy, también se hicieron hueco en la cartelera (con mayor o menor acierto) otros como IRON MAN, EL INCREÍBLE HULK o el original HANCOCK, interpretado por un Will Smith apático, alcohólico... y con superpoderes.

Cerraremos el capítulo de cine fantástico con un par de títulos más. Y es que, además de una digna continuación en la gran pantalla de la obra de C. S. Lewis con LAS CRÓNICAS DE NARNIA. EL PRÍNCIPE CASPIAN, tuvimos ocasión de ver dos cintas que mantuvieron bien alto el nivel. Por un lado, J. J. Abrams (el nuevo chico de oro de Hollywood, creador de las televisivas series de culto ALIAS y PERDIDOS y cuyo próximo estreno es un lifting cinematográfico de la mítica STAR TREK), nos traía MONSTRUOSO, una cinta de terror y suspense en la que, siguiendo la estela de la española [REC], el espectador vivía la acción en tiempo real y en primera persona, ya que la cámara era un protagonista más. Vale que a primera vista el resultado pudiese parecer un cruce entre GODZILLA y EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR, pero no se le pudo negar ciertas dosis de inventiva y un ritmo endiablado que supo conectar con todo tipo de públicos.

La segunda de estas películas que queremos recordar es LA NIEBLA. Frank Darabont, que ya había adaptado muy dignamente a Stephen King en las aclamadas CADENA PERPETUA y LA MILLA VERDE, estrenaba este film mezcla de monsters movie y terror claustrofóbico con cierto sabor añejo a Serie B de los años setenta, y con un impredecible final (que, por supuesto, no desvelaremos) que nos dejó a todos literalmente petrificados.

También hubo tiempo, cómo no, para hacerle hueco al cine más independiente, que sin duda ninguna se vio reivindicado en la pasada edición de los Oscarf con el incontestable triunfo de NO ES PAÍS PARA VIEJOS. Los hermanos Coen y Javier Bardem se llevaron las estatuillas más aplaudidas de aquella noche gracias a un film que, si no ha logrado un reconocimiento unánime por parte de crítica y público, sí ha conseguido volver a llenar las salas para ver ese cine alejado de los cánones argumentales y presupuestarios a los que nos tiene acostumbrados Hollywood.

Las nefastas consecuencias de la guerra de Irak en una familia norteamericana de clase media... la madurez en la adolescencia con embarazo incluido... la avaricia y el engaño dentro del microcosmos familiar... han sido otros de los temas que autores como Paul Haggis (EN EL VALLE DE ELAH), Jason Reitman (JUNO) o Sidney Lumet (ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO) nos han mostrado en sus últimas obras.

No podemos olvidarnos de lo nuestro: el cine español. En un año en el que, recordamos, el Séptimo Arte patrio ha estado muy presente en nuestra provincia (con los rodajes de las ya estrenadas EL PATIO DE MI CÁRCEL, de Belén Macías, y UNA PALABRA TUYA, de Ángeles González-Sinde), nuestros cineastas han estado a un nivel más o menos indeciso. Por ejemplo, de LOS CRÍMENES DE ÓXFORD nos esperábamos algo más: Álex de la Iglesia nos traía un planteamiento muy prometedor y un espectacular reparto internacional, y, aunque funcionó relativamente bien en taquilla y opta a premios importantes de cara a los próximos Goya, lo cierto y verdad es que nos dejó un cierto poso de irregularidad.

Tres cuartos de lo mismo pasó con COBARDES o EL REY DE LA MONTAÑA. Tras lo bien que había funcionado el tándem José Corbacho-Juan Cruz tras las cámaras con la interesantísima TAPAS, se esperaba bastante más de ésta visión, algo maniquea, del acoso escolar en las escuelas de hoy día. Y el caso de Gonzalo López-Gallego es de lo más peculiar: tenía entre manos una historia atractiva, un planteamiento bestial, una pareja protagonista más que competente y un sorprendente giro visual (que no narrativo) en el último acto de la película. ¿Qué falló entonces? Pues sorprendentemente sobraba algún personaje (ya me dirán qué pintaba María Valverde en toda la trama) y alguna situación que otra completamente inverosímil para los tiempos y el país en el que vivimos.

En otros casos, la culpa no fue de los cineastas, sino, como casi siempre ocurre en nuestra industria, de los distribuidores. Cintas a priori tan llamativas como 3 DÍAS o LOS CRONOCRÍMENES apenas estuvieron tiempo en cartel, y nos quedamos con las ganas... pero por lo menos tenemos el orgullo de poder decir que una de las mejores producciones del año es española. Nos estamos refiriendo, cómo no, a la sobresaliente LOS GIRASOLES CIEGOS, un film que, mucho antes de esta avalancha de nominaciones y reconocimientos que le viene desde hace unas semanas, ya había demostrado con creces cómo se puede hacer cine de excelente calidad en nuestra geografía. La realización, los actores, la puesta en escena, la ambientación, la música... se unieron bajo la batuta de José Luis Cuerda para orquestarnos una de las más importantes obras que ha dado nuestra cinematografía en la última década.

Y llegamos ya al final de este repaso, y al momento que todos estábais esperando: ¿cuál es la mejor película del año? Bueno, pues la cosa ha estado más que reñida, ya que si bien la última gran obra de David Fincher, ZODIAC, tenía muchos números para para alzarse con la victoria, finalmente, para los que hacemos ESTO ES ESPECTÁCULO, nuestra favorita ha sido...

Los genios de Pixar, una vez más, han hecho posible lo imposible. WALL·E es mucho más que una simple película de dibujos animados: es una impresionante fábula de ciencia-ficción con un claro trasfondo humanista y ecologista, que no necesita echar mano de sensibilerías ñoñas ni de numeritos musicales tan propios de la casa Disney. Pero también es diversión, acción, romance, fantasía... todos los elementos que se le pueden pedir a una gran película épica. Y encima, con mensaje. ¿Alguien da más?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tal y como lo pintas, parece que, salvo en el caso de "Wall-E" (totalmente de acuerdo con vosotros en ese sentido), el resto del año se ha dividido en películas más o menos majas dentro de lo esperado, y profundísimos desastres.

¿Dónde están las luces en este año de luces y sombras? :-P